lunes, 4 de marzo de 2013

12 de enero: Mi primer ERE ¿Despido colectivo económico o ideológico?



Este es mi primer ERE. El primer despido colectivo que vivo. Espero que sea el último. Aunque, me da por pensar que si vivo otro en alguna otra empresa, significará que he vuelto a trabajar. Recientemente, escuchando a un conocido economista, oí la aterradora frase de que los mayores de 45 años que perdiesen su empleo en esta crisis probablemente no volverían a tener un trabajo estable nunca más.  Vade retro.
Vaya por delante que no soy ni delegada, ni afiliada ni siquiera simpatizante de ninguno de los sindicatos de Telemadrid. Pero sí voto en las elecciones sindicales, porque soy lo suficientemente mayor, y he hablado mucho con mis padres y abuelos, como para saber lo que significaba, en su tiempo, no tener una representación que defendiese a los trabajadores en sus empresas, pequeñas o grandes. Y porque a los que vivimos, aunque de refilón y de niños, el régimen previo a la democracia, ir a votar nos sigue produciendo un calambre de satisfacción.

Digo esto porque en esta comunidad, Madrid, desde hace años, con machacona insistencia, el poder político ha criminalizado no solo a las cúpulas de los grandes sindicatos, sino también y por defecto, a todos los representantes de los trabajadores de las grandes empresas. Sobre todo si hablamos de trabajadores que defienden sus derechos y no se conforman a la primera de cambio.
Esto lleva sucediendo en el caso de Telemadrid desde hace años. Con el proceso de ERE y la huelga indefinida que ha tenido lugar en Telemadrid, los representantes del gobierno regional, encabezados por su presidente, han arreciado en las  críticas, tildando la lucha de los empleados de la cadena como de "salvaje y violenta". Varias veces han sido llamados los antidisturbios a nuestra sede de la Ciudad de la Imagen para, finalmente, tener que marcharse por ausencia de incidentes. ¿Quién provoca a quién? La lucha de los trabajadores de Telemadrid ha sido ejemplar, no violenta, imaginativa, unitaria. Y no acaba aquí.
Me produce muchísima tristeza que los periodistas, no todos, pero sí una gran parte de los periodistas, sientan una aversión tan atávica por la lucha laboral. ¿No son los periodistas trabajadores? Cuando vienen mal dadas, nadie quiere significarse. "Somos periodistas, no nos casamos con nadie". Cuando los sindicatos consiguen mejoras, parece que nos caen del cielo, nos lo regala la empresa por lo geniales que somos. Somos tan glamurosos...nos creemos la falacia de que somos mejores que los técnicos que hacen con nosotros las informaciones. Y los sindicatos, vaya por dios, nunca luchan por trabajadores aislados, sino por mejorar las condiciones de la mayoría. Es un mal menor de la democracia, piensan los glamurosos. Que todos los males sean así de menores, no vaya a ser que vengan los mayores y nos quedemos, todos, los glamurosos y los demás, sin derechos.
El Comité de Empresa de Telemadrid, del que me siento personalmente muy orgullosa, explicó en rueda de prensa, en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, los motivos por los que no se aceptó la última oferta de la dirección, y el escenario de futuro que espera a la nueva "Telemadrid". Todos los madrileños deberían estar interesados en conocer lo que se ha dicho en esa rueda de prensa. No se conocerá, porque los medios no hablan de otros medios, aquella anticuada pero vigente máxima de "perro no come perro".
Pero hablamos de una TV pública, y hablamos de los impuestos de los madrileños. El Comité de Empresa, los representantes de los trabajadores de Telemadrid, han dado explicaciones públicas a la ciudadanía de lo que ha pasado tras el proceso de negociación. Se lo debían. ¿Han explicado los directivos de Telemadrid qué Telemadrid les van a ofrecer a los madrileños a partir de ahora? No saben, no contestan.

El futuro de los despedidos es muy claro: habrá denuncias colectivas y denuncias individuales. Con la nueva reforma Laboral, que propone la eliminación del requisito de que la autoridad laboral autorice los ERES, serán los jueces los que tengan que decidir si el proceso ha sido ajustado a derecho. El futuro íntimo y personal de cada uno es otra cosa; ahí no hay sentencias ni posibilidad de recurrir: será lo que el mercado nos tenga preparado en esta reconversión poderosísima, travestida de crisis, que está acabando con los medios, los periodistas, los cámaras, los productores, los realizadores, los operadores de vídeo, los técnicos de la información televisiva en general. Reconversión o crisis, se está acabando con la forma de entender el periodismo televisivo desde la independencia, la honestidad y la pluralidad. Y se camina sin pausa a un modelo adocenado en el contenido y precario en lo laboral. Llamémosle, a este modelo, "externalización". O, mejor,  por su nombre sin paliativos: "privatización".
Creo que es de interés apuntar algunos de los argumentos que toda la ciudadanía madrileña debería conocer sobre cómo se está llevando a cabo el desmantelamiento de su Televisión Autonómica, y que se han explicitado en esta rueda de prensa. 
El ERE de Telemadrid se ha sostenido sobre un informe de Deloitte- Cuatrecasas que, entre otras argumentaciones de cosecha propia de la dirección de Telemadrid,  copió y pegó párrafos enteros- solo los que les convenían- de un expediente de regulación de empleo de la BBC. El informe costó a las arcas de la Comunidad de Madrid 140.000€. Por copiar y pegar, ya querrían muchos en la red, tan dada al copy-paste, cobrar lo mismo. El informe Deloitte-Cuatrecasas va a ser el que finalmente sustente el ERE, con la salvedad de que en vez de 925 despidos esta cifra se rebaja a 861. Se salvan 64 trabajadores.
La ingenua pregunta del millón es por qué los directivos que durante estos nueve años han hecho inviable económicamente Telemadrid no tuvieron los arrestos de presentar un plan de viabilidad "desde dentro", sin tener que recurrir a una UTE de auditoras por valor de 140.000 €. La segunda, e igualmente ingenua pregunta y que cualquier ingenuo ciudadano se haría, es: ¿por qué se quedan los directivos que hicieron inviable económicamente a Telemadrid? Pero hay más: ¿Están capacitados para sacar adelante la cadena pública de los madrileños los que la hundieron? ¿Cuánto durarían en una empresa privada éstos liberales hunde-empresas? ¿Por qué se quedan en Telemadrid todos los directivos sin rebajarse ni un euro de su salario, cuando hablamos de un ERE por motivos económicos? ¿Por qué 22 de los directivos de Telemadrid ganan más que el presidente del gobierno y que el presidente de la propia Comunidad de Madrid? ¿Por qué otros 22 directivos ganan más de 80.000€ anuales? ¿Dónde están las "circunstancias económicas sobrevenidas" del ERE? Cuando el Comité de Empresa propuso, en uno de tantos planes de viabilidad que se presentaron, bajadas de salario del 50%, eliminación de complementos, reducciones de jornada etc...nunca hubo respuesta. Se propuso  instaurar un tope salarial de 60.000€ para todos los empleados, incluidos los directivos...Entonces se les tachó de "utópicos". Simpático razonamiento.
Los mitos y leyendas que los dirigentes de Telemadrid y del gobierno regional se han apresurado a "difundir para confundir" a los madrileños son fácilmente desmontables. "Es mejor cerrar una Televisión que cerrar un Hospital". Y tanto. Telemadrid le cuesta a cada madrileño 15€ anuales. Claro que yo no querría pagar ni 15 ni 5, ni 1 solo euro por una Televisión que no es para todos, sino para unos pocos que comulgan con su "línea editorial". ¿Debe tener "línea editorial" una televisión pública? ¿Qué otra línea editorial puede tener que no sea la de: "La objetividad, la veracidad y la imparcialidad de las informaciones. El respeto a la libertad de expresión. El respeto al pluralismo político, cultural, religioso y social." ? (Ley de Creación del Ente Público Radio Televisión Madrid).
La cuestión, finalmente,  es que no la van a cerrar. La van a vender por piezas. Y los madrileños seguirán pagando. ¿Información pública o negocio privado? ¿Nos suena de algo? ¿Sanidad, Educación...?

Otra leyenda urbana: que la plantilla de Telemadrid es de 1.160 trabajadores mientras que la de una televisión privada es de la mitad. Un ejemplo "al azar": el presupuesto de programación de una TV privada generalista es de 71 mill./€ y el de Telemadrid, de 60mill/€. Once millones más para hacer la programación de la privada, con la mitad de plantilla que Telemadrid. Eso significa que los salarios de los trabajadores de la pública son bastante menores. Pero no solo eso: ¿alguien cree que ésa televisión privada, nacional y generalista, puede realizar su programación con 71 millones? Multipliquemos por 2 o por 3 esa cantidad para pagar a productoras ajenas, contratas y subcontratas, para pagar a ex-trabajadores de plantilla que fueron convenientemente "externalizados", por supuesto en peores condiciones que en las de "su" casa. Pero ésa privada es, efectivamente, privada, y, respetando la legalidad, está en su derecho de hacer lo que desee para seguir obteniendo audiencia y beneficios.
Pero Telemadrid es una empresa pública que trabaja, que presupuesta, que "tira"...con "pólvora del rey". Con los impuestos de todos los madrileños. ¿Nos han explicado los directivos de Telemadrid el "ahorro" que supone para las arcas de la Comunidad y el bolsillo de los madrileños la "externalización" que proponen? ¿Dónde está la "memoria económica", la explicación del ahorro que supone despedir a más de 800 trabajadores y subcontratar los servicios? ¿Cuánto dinero del presupuesto para 2013 irá a negocio privado? ¿Quiénes son los que esperan repartirse el pastel de Telemadrid tras los despidos de 861 trabajadores? No saben, no contestan.
El aumento desmesurado de plantilla tiene truco. Desde el año 2004 la plantilla se ha reducido en cerca de 400 personas, por extinción de contratos, jubilaciones y despidos. Pero esta reducción no se ha amortizado, porque los mismos que aducen como motivo de ERE la abultada plantilla son los que la han aumentado. Sobre todo, en la Redacción de Informativos. Creo que no hay que abundar en las razones. .*. Tiene que ver con que un grupo muy amplio de periodistas de la Redacción nos negamos a trabajar al "ordeno y mando", "yo dicto y tu copias" para la agit-prop del PP de Esperanza Aguirre. Nos tenían que sustituir. Y tirando de dinero público, todo es fácil para los que se dicen liberales. "Si no puedo echarte a ti, pues contrato a otro. Si total, no pago yo..."
En 2003, en la Redacción de Informativos había 2 directivos. Hoy hay 12.
Los cargos de responsabilidad en 2003 (editores, jefes de sección, coordinadores) eran 14. Hoy son 49.
A finales de 2003 había en la redacción 125 redactores. Hoy hay 187.
La mayoría de los editores, jefes de sección y coordinadores fueron incluidos en el "organigrama", se convirtieron en directivos. Un editor de Telenoticias, antes de 2003, nunca fue un directivo. Ahora lo es. ¿Por qué? Para que el informe de Deloite-Cuatrecasas cuadrase: el informe dice que se quedará en Telemadrid "el organigrama". ¿Para qué? Muy claro: "...se considera el proceso de edición como consecuencia de la importancia para los distintos operadores de mantener el control de las decisiones sobre los contenidos (establecer criterios orientativos para la redacción, garantizar que se cumple con la línea editorial, estrategia e imagen de la cadena, dar estructura, formato y orden adecuado y coherente a las noticias llegadas a la redacción, etc)"(Informe Deloitte-Cuatrecasas)

Una prosa muy oscura, pero meridianamente clara en los objetivos que persigue.
Si los representantes sindicales de Telemadrid no aceptaron la última oferta de la dirección , además de porque fue votada y rechazada masivamente en Asamblea,  fue porque con una reducción del presupuesto para Telemadrid en 2013 del 35 %,  la reducción de plantilla que se planteó fue la del 85%. Su última oferta salvaba a un centenar de personas. Rehenes con los que se aseguraban que los 800 o más  despedidos no pudiesen acudir a los tribunales a defender sus derechos. Personal despedido que, en la gran mayoría de los casos, son fijos por oposición o interinos, trabajadores que llevan en la casa 25, 20, 15, 10 años trabajando.
 
No hundimos Telemadrid los trabajadores que la levantamos.

Su propuesta de bajas incentivadas fue de 28 días/18 mensualidades. Se votó en Asamblea. Fue rechazada.
Es absolutamente inevitable que haya trabajadores que no se hayan sentido arropados por ésta falta de acuerdo. Si yo cumpliese 59 años en 2013 probablemente estaría nadando en la amargura. Pero la negociación estaba supeditada a un acuerdo global, así lo exigió la dirección de Telemadrid. Así se votó.

En resumen, quedarán los directivos, y los contratados en los últimos años fuera de convenio, esto es, trabajadores que ganan en torno a 10.000€ anuales más que un trabajador de convenio.
Nadie conoce exactamente qué Telemadrid le quedará a los madrileños. Sabemos que Madrid Directo y Madrileños por el Mundo seguirán, pero, externalizados. Los gestores de la nueva TV se aseguran el control de los Telenoticias y, lo demás: enlatados, reemisiones y western, mucho western. No parece que vaya a ser una programación muy atractiva para los madrileños, que seguiremos pagando sin saber exactamente dónde va nuestro dinero. No han dado explicaciones. La representación laboral, sí.

El ERE de Telemadrid no se debe a motivos económicos, decían los sindicatos en rueda de prensa, sino a motivos ideológicos. No quieren testigos incómodos del desmantelamiento de nuestra Televisión ni de cómo se regalan nuestros puestos de trabajo a empresas privadas.
Hoy mismo, pueden empezar a llegar las cartas de despido. Hoy será un terrible día de tristeza en Telemadrid. Nos cruzaremos por los pasillos con los que "saben" que se quedan. No habrá violencia, nunca la ha habido. Pero sí mucha rabia, mucho dolor, muchas lágrimas.

 

8 de enero. Telemadrid: una historia de periodistas.


Hoy espero un burofax, un mail, una llamada. Me van a despedir.


En otoño de 2003 Esperanza Aguirre llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid, después de unas elecciones repetidas por razones que todos sabemos y que no viene al caso recordar. Cuando empezó el cambio de directivos en Telemadrid, nadie en la Redacción de Informativos se sorprendió, estando como estábamos acostumbrados a que cualquier nuevo gobierno regional implicara movimientos en todos los estamentos de la casa.

 

En lo que nos afecta a los periodistas y técnicos: cambios en la Dirección de Informativos y Programas, y, con ellos, en las secciones de la Redacción y los espacios de producción propia. No nos sorprendió, pero nos encontró, a los periodistas,  faltos del "músculo del adocenamiento", porque las últimas legislaturas de Alberto Ruiz Gallardón y Joaquín Leguina las habíamos vivido con cambios, sí, pero sin vendettas, ni estridentes vaivenes en la forma de actuar informativamente.

 

Habíamos disfrutado, en general, de un ambiente periodístico libre y plural, tolerante con la discrepancia entre colegas, de debate productivo entre los profesionales cuando se trataba de elaborar los un día famosos "Telenoticias". Podría decirse que cada nuevo gobierno de Madrid y con él, cada nuevo Director General de RTVM, optaba por mantener, con pragmatismo que luego echaríamos de menos, lo que funcionaba bien. La Telemadrid que dejó Alberto Ruíz Gallardón fue una TV con una gran penetración en la sociedad madrileña y un muy aceptable nivel de audiencia, en torno a un 17%.


Cuando aterrizaron los primeros directivos elegidos por Aguirre en la Redacción de Informativos, el cambio en la forma de actuar fue lento y paulatino.  Como una lluvia fina, como si claramente la estrategia de los  nuevos gestores de la información en Telemadrid fuera la de no mostrar su verdadera cara hasta que realmente fuese necesario. Con unas elecciones recién ganadas, el ambiente les era propicio. Aún así, comenzaron por aniquilar la información local: esa que hacía que muchos vecinos de Madrid llamasen antes a la Redacción de Telemadrid que al 112 o a los bomberos. Esa información que nos hacía estar los primeros en la aparatosa rotura de una tubería en el Paseo de las Delicias  o en un atentado de ETA en Vallecas. Esa que nos llevaba a los 175 pueblos de la Comunidad, a los lugares más recónditos y alejados de la región, para denunciar un desmán ecológico, un atropello político, un fraude inmobiliario....Ahora ya no se recuerda, o no quiere recordarse, pero Telemadrid era la televisión de los vecinos de Madrid.


Las Asociaciones de Vecinos de distritos, barrios y pueblos fueron aniquiladas sin miramientos de los Telenoticias. La información local comenzó a convertirse en una serie de despliegues informativos y propagandísticos para cubrir los actos de la presidenta de la región y los alcaldes del PP; actos, ruedas de prensa e inauguraciones de alcaldes de otras opciones políticas se ningunearon. También, en cierta medida,  los del alcalde de la capital, Alberto Ruíz Gallardón, por razones obvias que emanaban directamente de la Puerta del Sol, cuando no de la calle Génova.


Los madrileños empezaron a alejarse de una televisión que era "suya". Se la estaban quitando.


La información nacional, e incluso la internacional, siempre fue, en la medida de los medios económicos de una televisión autonómica, una apuesta de Telemadrid. Quizá el hecho diferencial del éxito de aquella Telemadrid fue precisamente que sus informativos podían ofrecer un directo de esa turbulenta tubería que provocaba el caos de tráfico en la capital, y a la vez estar, veinte minutos después, emitiendo a pie de un muro de Berlín que caía, de una Bosnia Herzegovina arrasada por las bombas, de una guerra del Golfo que nos hizo famosos por emitir información ininterrumpidamente durante más de tres días seguidos. O saliendo en directo desde Bidart cuando cayó el colectivo Artapalo, la antigua cúpula de ETA; o trasmitiendo desde multitud de puntos de Euskadi y Madrid las horribles horas que transcurrieron entre el secuestro de Miguel Ángel Blanco y su asesinato. O poniendo a disposición de acontecimientos como la Expo de Sevilla o los Juegos Olímpicos de Barcelona, todo el talento de unos profesionales que, sin disfrutar del poderío de TVE, tenían con los madrileños esa complicidad del "tú a tú".  El por qué de que muchos ciudadanos nos eligiesen a nosotros en acontecimientos de ese calibre, en vez de a algunas cadenas nacionales, dice mucho del idilio que los espectadores madrileños vivieron con "su" televisión. Pero nunca, y eso fue la clave del éxito, nunca olvidamos a los vecinos de la Comunidad de Madrid.


La información nacional con la llegada de los mercenarios se convirtió- y son palabras textuales de un directivo de esta mísera época que comenzó en 2003- en una bomba incendiaria. "Aquí no manejamos información"- le espetó el Director de Informativos a una compañera de la redacción- "aquí manejamos bombas incendiarias". "A Pilar Manjón, ni agua", oí yo misma en una reunión de contenidos. Sin ningún complejo, los jefes de esta redacción iban desgranando su filosofía de lo que es para ellos el periodismo: "Nosotros trabajamos para quien nos paga". "Si quieres voces críticas, pon la SER". 

 

Zapatero, Obama, Palestina, la interrupción del embarazo, la píldora post-coital, los indignados, la izquierda abertzale, el PSOE, IU, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, las víctimas del terrorismo que no fuesen la AVT...todo lo que se alejase de su ideario dejó de tener, en Telemadrid, el derecho a ofrecer su versión. Notable fue el cambio que se vivió en torno a la crisis económica, que comenzó siendo la plaga a la que Zapatero nos había abocado, con su irresponsabilidad, y que se tradujo en cientos de noticias, reportajes, editoriales, intervenciones de expertos y tertulianos a sueldo....para pasar a ser -tras la llegada de Rajoy- una letanía de informaciones oficiales no comentadas, sin derecho al reportaje. Sin complejos.


Hubo un antes y un después en esta Redacción de Informativos:  el 11 de marzo de 2004.

Los atentados en los trenes de Madrid les quitaron la careta a nuestros gestores informativos y nos ofrecieron la peor cara de lo que no es, en el mejor y más noble sentido de la palabra, la profesión periodística. Ocultamiento de las declaraciones no queridas por la casa, manipulación pura y dura, mentiras historiadas, seguimiento al pie de la letra de las teorías conspiranoicas del diario  El Mundo, sin vergüenza ninguna a abrir Telenoticias con las portadas de ese rotativo. No solo estaban manipulando la información, estaban copiando sin sonrojo lo que otros hacían, bueno o malo. La mediocridad del mal periodista. No hay que decir que los analistas que pasaban por Telemadrid en aquella época eran, son, lo peor de la caverna mediática de este país, historiadores de pacotilla, locos visionarios, mala gente a sueldo, mucho mercenario.


Esta periodista que suscribe dirigía por aquel entonces, marzo de 2004,  un programita pequeño, de esos que llaman de "presupuesto cero", el MADRID SIETE DÍAS. Un espacio de información de periodicidad semanal. Una subdirectora que acabó saliendo de la casa- a la que desde aquí agradezco su detalle- me telefoneó  para alertarme sobre la intención de la dirección de informativos de "cocinar" un reportaje sobre la supuesta relación de ETA y AlQaeda en los atentados de Madrid. Me negué a hacerlo, tampoco a avalar con mi firma de directora lo que me pareció un engendro periodístico como muchos de los que he visto hacer en todos estos años. No se hizo.


Por supuesto, me esperaban a la vuelta de la esquina.


En marzo de 2005, después de un año de mucha cintura y tremendas broncas diarias para parar el deterioro de nuestro pequeño programa (un 20% de media de audiencia hasta 2003), el Subdirector de Informativos me propuso recordar los atentados de 2004 con un SIETE DÍAS monográfico (le cambiaron el nombre, ya no se llamaba MADRID SIETE DIAS porque ya no les interesaba MADRID). El reportaje, me dijo, se compondría de un relato cronológico de lo que sucedió el 11 de marzo de 2004: -"Y lo tengo aquí"- me dijo-"en estos nueve folios. Aquí está la verdad del 11-M".  


No hubo manera de obtener de él la fuente del disparate (aunque la imaginé) , y yo, le dije, no hago reportajes copiando nueve folios de "nadie". "La historia cronológica del 11-M ya la sabemos". Así que, una vez más, no hubo acuerdo. Por enésima vez me negué a escribir y a trabajar al dictado ("Esto" es trabajar al dictado: cuando lo decimos los que luchamos por Telemadrid y nuestro empleo, parece que no tenga significado, pero lo tiene.  Y es así de claro: yo dicto, tú escribes y luego lo lees y lo cubres de imágenes). "No  haré, no firmaré y no quiero que "eso" que vas a hacer salga con la cabecera del SIETE DÍAS", le dije.


Esos "nueve folios" se convirtieron en un Especial Informativo (sin cabecera del SIETE DIAS) que se llamó "Cuatro días que cambiaron España". Fue un escándalo en el mundillo periodístico por la desvergüenza de las tesis que sostenía, y por algunas prácticas televisivas de éstos Goebbels de pacotilla que nos dirigen desde hace nueve años. A saber, un anagrama de ETA semi-encadenado sobre las imágenes de las manifestaciones del 13 de marzo contra las mentiras que el gobierno Aznar vertió aquellos días sobre los atentados. La manipulación puede ser sofisticada, pero en este caso, lo burdo predominó sobre lo sutil. Como siempre.


Sabía que me esperaban a la vuelta de la esquina, y la esquina volvió a ser el 11-M. Me cesaron del cargo de directora de mi pequeño SIETE DÍAS (antes MADRID SIETE DÍAS), un programa modesto y decente que monté con dos redactores y un realizador y que llegó a tener, en los grandes días, un 25% de audiencia.


Desde 2004 hasta 2012 han pasado ocho años. En todo este tiempo, decenas de periodistas de la redacción han dimitido o han sido cesados de sus cargos de responsabilidad en Telemadrid. Decenas de periodistas no firmamos nuestras informaciones porque nuestra no-firma es una forma de decirle a los madrileños que nos da vergüenza lo que han hecho con su televisión. Se ha creado una nueva "infra-casta" en Telemadrid, que es la de los que no hacen nada- porque no les dejan- o la de los que han pasado a la "unidad de quemados", a la primera planta, donde no nos ven los de la segunda, y donde realizamos tareas inadecuadas para nuestra capacitación y experiencia.
Cada periodista cesado, quemado, dimitido, apartado, ninguneado, ha sido sustituido por otro que ha venido de fuera, siempre o casi siempre con algún aval a su favor: hijo, sobrino, primo de..., o empleado despedido de IB3 de TVGa, o,  asesores y jefes de prensa de ministros y cargos del PP,  o incluso, asesores de la Moncloa de Aznar que compaginan su trabajo en Telemadrid con concejalías en ayuntamientos de la región.
 
"La redacción paralela", pues, es una redacción creada "ad hoc" para cubrir los huecos que hemos dejado los periodistas que no nos hemos acomodado  a su peculiar y mercenaria forma de entender el periodismo. Mis compañeros, yo misma, somos la redacción de Telemadrid que hicimos de esta televisión un medio respetable y querido. Cuando decimos "nos echan por no escribir al dictado",  sepan que es absolutamente cierto. Sepan que llevamos desde que llegaron denunciando la manipulación- incluso en instancias europeas- a la que someten a ésta televisión pública que pagamos todos. Sí, luchamos por nuestro empleos. Pero creemos firmemente que esta Telemadrid, que fue posible, puede seguir siéndolo.

 Una vez, el mismo que me cesó, me dijo: "Si no te gusta esta tele...¿por qué no te vas?".  "Porque ésta es mi casa"  le dije. "Antes saldrás tú"


Hoy espero un burofax, un mail, una llamada. Estaba equivocada. Él se queda.