martes, 21 de mayo de 2019

CACIQUES 3.0


CACIQUES 3.0



Vamos a tirar, una vez más y como siempre, de RAE.

"Caciquismo":
1.       -Dominación política o económica, o influencia de un cacique en una zona determinada, normalmente un pueblo, comarca o provincia determinada.
2.                   -Abusiva intromisión de una persona o de una autoridad en determinados asuntos, prevaliéndose de su poder o influencia.
3.                 - Tipo de corrupción política de ciertos gobiernos en los que se vincula la forma de gobierno y la elección de los cargos a relaciones de dependencia personal con un cacique local u oligarca por su posición económica o social en la zona o bien por una sujeción de jerarquía con algún cargo que impone sus criterios a sus subordinados.
Yo les voy a hablar del caciquismo 3.0.


Dícese de la dominación política o económica, o abusiva intromisión de una persona o autoridad en determinados asuntos, que, prevaliéndose de su poder o influencia a través de las redes sociales, nos intenta convencer de la bondad de sus proyectos. Hasta aquí, correcto, señores: cuéntennos sus proyectos. Le daremos al “like” o no. Veremos.

Dícese de la autoridad, o candidato a autoridad, al que le dan la posibilidad de expresarse en un foro público o red social para convencer de sus propuestas... y no deja entrar a los discrepantes. O los expulsa. O les bloquea. O le da al “no me gusta”. Que te pires, que no eres bienvenido.

Dícese del tipo de corrupción moral que hace que algunas personas dependan de un cacique local u oligarca por su posición económica o social en la zona. Esa que les hace estar  subordinados a sus criterios y a sus intereses. Dependen de ellos. Un empleo. Una obra. Un contrato. Esas personas agradecidas. Esos palmeros.

Abrir un muro social a los partidos políticos en una  pequeña localidad es una muy buena manera de debatir públicamente. El debate es inabarcable a nivel de gran ciudad, de país. Se pierde en el marasmo de los millones de comentarios. Las redes sociales en los pequeños municipios son una forma de acercar propuestas, programas, y debatir sobre ellos, en un ambiente de cercanía. Porque nos vamos a encontrar en la tienda o en el bar, claro que sí. Pero no vamos a la tienda con el programa electoral, ni con el escrito de protesta, o con las sugerencias a un candidato en una hoja de papel.

Ya sé que en los pueblos las rencillas se dirimen mal, justamente por la cercanía. Son los mismos resquemores que en las ciudades, no nos engañemos: todos somos “casi” iguales. Pero en la ciudad el anonimato protege, y en las redes, más: “uno entre diez mil” es un salvavidas. En los pequeños pueblos…es valiente abrir un espacio de debate porque el comentario contrario y razonado de un vecino se va a enfrentar en seguida, cara a cara, con el protagonista de su diatriba.

¿Por qué no seguir siendo valiente, y permitir la crítica, y el debate y la controversia? Quien no quiere el diálogo, quizás tiene demasiado interés en que las críticas no aparezcan.

Como periodista, sé lo difícil que es colocar una noticia local en informativos nacionales o regionales, sea del medio que sea: prensa, radio, tv o internet. Los medios locales trabajan con pocos recursos, las noticias de los pueblos se reducen a las borricadas de turno; hay una “urbefilia” latente en la información que se compra para ser distribuida. Y, a su vez, una especie de desprecio a lo rural, que hace que los editores de los medios solo “compren” información de pueblos si contrastan con el elitismo urbanita. Todo lo del Toro de la Vega, por poner un ejemplo, vende. Pero si un grupo de vecinos tiene una protesta razonada- de esas de las que hay cientos en la gran ciudad- no la quiere nadie. Ya las tenemos en Talavera. En Madrid. En París. Y en Singapur.

Es la globalización, imbécil. Me diría algún avezado listillo.
Por eso es tan importante Navamorcuende y su grupo de Facebook y su debate interno. Y la libertad de hablar y dialogar y pactar.
No dejemos que nos puedan los caciques y sus palmeros.

Os lo cuenta una mujer mayor que descubrió en las fiestas de Navamorcuende el valor de la amistad, el temblor de los primeros amores y el delicioso calor de los pajares. Y de los parajes. 


domingo, 26 de agosto de 2018

Málaga: Historias de bicis






He ido a Málaga a recordar. También a conocerla distinta, porque cuando yo la viví era más oscura y triste de lo que se espera de una ciudad del Mediterráneo.
Viví en Málaga en los inicios de mi profesión periodística, a finales de los años 80. Fui becaria de radio en Málaga. ¿Hay algo mejor? Los que hoy sois periodistas becarios no habíais nacido, y no imagináis, ni de lejos, las condiciones (cojonudas) en las que hacíamos nuestra beca. Me pagaban una pasta y el  alojamiento. Una madrileñita de 20 años, viviendo la sabrosura de su primera vida independiente.
En Andalucía, nada menos.


Cuando llegué a Málaga, a pesar de mis abuelos de Chipiona y Sanlúcar, no sabía nada de Andalucía. Menos aún, de Málaga. Aprendí muchas cosas: que los "pasos" de semana santa no se llaman "pasos", sino "tronos". Que son infinitamente más grandes que los de Sevilla. Que no hay nada peor que un sevillano. Que Málaga vive (o vivía, como muchas ciudades de costa españolas entonces) de espaldas al mar. Que el faro de Málaga se llama "la Farola". 
Aprendí lo que es una biznaga. La diferencia entre el salmorejo y la porra antequerana. Y que aquí nos gusta vivir, y no se admiten prisas de ninguna clase.
No siempre la radio se estiró conmigo. Primero me mandaron a un albergue juvenil, cerca de la emisora, un edificio que tenía dos alas: una era un albergue turístico, y la otra, una residencia masculina de estudiantes. El desayuno era común para todos. Así que yo me convertí en la única mujer- por dios, ¿mujer, he dicho?- en la única chica en un comedor lleno de hombres (¿he dicho hombres?)
Es verdad que de vez en cuando venía un grupo de francesas, o de americanas. Yo vivía en una habitación con seis literas. Doce camas para mí sola. Tenía 20 años y estaba en 3º de periodismo.
Saqué buen rédito de la residencia masculina de estudiantes. El primer chico al que conocí se llamaba Jorge, había nacido en Tetuán (Marruecos), estudiaba Medicina y hacía la residencia en el Carlos Haya.  Me llevó en su bici a Los Baños del Carmen. Charlamos y bebimos. Creo que yo llevaba en Málaga tres días, y ya era la comidilla de toda la residencia.
Jorge y yo, en bici, por el Paseo de Reding: una sensación que nunca olvidaré. Se me olvidó Madrid. Yo ya no me sentía de Madrid. Tres días duré de madrileña en Málaga.
También aprendí cosas con Jorge: que los mejores momentos de la vida no tienen que ver con el refinamiento, o la cultura, sino con la espalda de Jorge rozando mi pecho por el paseo del Limonar, y llegar a Pedregalejo en bici.  
Hace muchos siglos que no conozco a alguien tan alegre. Aunque igual yo tampoco soy ahora la alegría de la huerta ¿verdad?
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He vuelto a Málaga. Viví primero en aquella residencia de estudiantes, luego en el edificio de la Equitativa de la Plaza de la Marina y después en una casa del Limonar. He visto el edificio de la Equitativa, ese que mira a la Calle Larios y que es más triste que un día lluvioso en Gijón. Se lo cuento a mi hija: “ahí viví yo, con una vieja que nos traía a mal traer”. Alquilaba habitaciones y además de las pelas, quería adoctrinarnos. 

Málaga resplandece de luz y modernidad. Hoy acoge el inicio de la Vuelta Ciclista a España. Bicicletas por todos lados. Mi hija está encantada, pero yo miro y busco a mí alrededor y no veo a Jorge.

jueves, 19 de octubre de 2017

NOSOTROS, LAS DIPUTADAS




Queridos míos, sabéis de mi afán por desterrar de este país el lenguaje políticamente correcto. Tengo una especial inquina a esas expresiones repetitivas hasta la extenuación, tipo: "los alumnos y las alumnas", "los diputados y las diputadas", "las mujeres y los hombres de este país", "las portavoces"...y, si, claro que sí..."los portavoces". "Las portavoces y los portavoces". Lo he oído con mis oídos en esta legislatura. 

Se perfectamente que, de momento, esta forma friki de hablar no ha calado en la calle. Pero soy periodista- ay, deu meu- y me trago, por obligación, toda la corrección política que sus señorías quieran echarnos a la cara y a los micros. Acabará llegando a la calle si nosotros, los plumillas, adoptamos como nuestro este trastorno compulsivo del lenguaje. 

Esta plumilla que soy ha oído de todo en esta casa, el Congreso de los Diputados: "nuestros mayores y nuestra mayores", "los portavoces y las portavoces"...o, proposiciones no de ley que buscan cambiar el nombre del Congreso. No debe llamarse Congreso de los Diputados. Debe llamarse, decía aquella proposición:  "Congreso de las diputadas y los diputados". 

Bien, he oído muchas cosas. Pero casi nunca las veo escritas. Hoy sí, a propósito de una proposición de ley del PSOE para obligar a las empresas a computar de forma oficial el horario de sus trabajadores. Una buena proposición. He aquí el texto, y os pongo también el enlace por si queréis leer la proposición de ley entera.
http://www.congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/BOCG/B/BOCG-12-B-139-1.PDF

Estuve en el debate de la proposición. El diputado del PP enseguida se fijó en esa frase: "las trabajadoras tienen derecho", y le preguntó a la diputada que presentaba la futura ley:"¿Solo las trabajadoras, tendrán derecho a lo que ustedes proponen, o también los trabajadores?" No contestó, la diputada, se reía, porque el diputado popular le parecía especialmente carpetovetónico.

A mi también. Pero también me parece durísimo para la inteligencia lingüística escuchar permanentemente repeticiones de género, o ese
mantra que convierte a hombres en mujeres, y a todos en un gran sexo femenino: "Nosotras, desde Unidos Podemos", "Nosotras, el grupo socialista..."

Cuidado, porque si las leyes se aprueban, y se aprueban con esa misma "letra de ley", algunos -muchos- quedarán fuera. ¿Tendrían que fichar las mujeres, pero no los hombres, para poder cobrar sus horas extras? Señor, qué distopía.
Salvo que...intervenga la RAE. Si ELLA dice que "las trabajadoras", "las diputadas", "las alumnas", "las profesoras"...somos TODOS, me parece bien. ¿Qué hacemos con los PERIODISTAS? 


martes, 17 de octubre de 2017

CATALUNYA, HELP ME


Esto está siendo muy duro. Supongo que los que no estáis en Catalunya o no sois periodistas, vivís esto con menos apasionamiento. Aunque no lo creo. Es un desgarro para casi todos. Pero yo vivo con la información al minuto, con políticos, con periodistas, de allí y de aquí. También tengo familia/amigos. 
Si hablo con algunas personas, acabamos enfadándonos. Y si no lo hago, me parece un dolor tener que callar en plena democracia del siglo XXI, esconder mi opinión. No puedo creer lo que oigo y veo a cada minuto. 
Si se dice que hay "adoctrinamiento" de periodistas por parte de la Generalitat, se niega, aunque sea Reporteros Sin Fronteras quien lo denuncia.


Si vemos periodistas acosados (
nada grave que no hayamos vivido otras veces, muchas voces, que te quito el micro, insultos), se niega, y, sin embargo, se dice que los medios "españoles" manipulan.
Si la vicepresidenta del gobierno dice que el turismo catalán se va a resentir por el procés, siempre hay quienes "acusan" a la vicepresidenta de "desear" ese destino. Se obvia que son asociaciones catalanas las que lo dicen.
http://www.elmundo.es/economia/2017/10/07/59d7583bca4741b04c8b4599.html




Cuando veo los carteles de "Help Catalunya" se me abren las carnes. ¿A qué tiene que ayudar la comunidad internacional a Catalunya?
¿No debería comparecer en el Parlament el vicepresident Oriol Junqueras para explicar la fuga de empresas? ¿O es que no se han ido? ¿Abrirán el Parlament algún día? ¿Es democrático tener el Parlament tancat a cal y canto mientras en Madrid los diputados del Pdcat y ERC, como no podría ser menos en una democracia, dicen y hacen lo que les parece? Y esos diputados que viven parte de la semana aquí...¿qué les cuentan a sus compatriotas cuando vuelven? ¿Que Madrid es el Mordor del fascismo y la represión?

Derecho a votar, a votar legalmente, los catalanes o todos nosotros, lo que decidan nuestros ineptos políticos. Que suelten a los Jordis YA, a pesar de que vemos el espectáculo de esa "división de poderes" cuántica: es decir, es y no es a la vez. ¿Alguien que esté mínimamente informado cree que es el gobierno quien ha encarcelado a estos señores? Me temo que es una patata caliente para Rajoy, al menos, hasta el jueves. Si los miles de profesores catalanes no adoctrinan a los niños, habremos de colegir que los miles de jueces no se dejan adoctrinar por nadie. ¿O qué? ¿Unos son más justos e iguales que otros? 


Que se inicie la reforma constitucional. Referéndum legal y vinculante. 

Vámonos, chicos. Anem, xiquets.